El monte Fuji que vemos en la imagen, es símbolo nacional en Japón. Su leyenda representa el amor y la eterna esperanza por convertir lo imposible en posible.
Cuando en el año 663 un monje budista logra subir a la cima del volcán, provocó lo que nadie pensaba hasta ese momento: que fuese posible hacerlo. (fuente: El método Ikigai).
¿Qué ocurrió después?
Que muchas más personas alcanzaron también la cima del monte Fuji.
¿Tu mente piensa en posibles o imposibles?
Son pensamientos heredados, de tu experiencia vital, son creencias limitantes que te has impuesto por tu educación, tus resultados, tus fracasos, tus miedos…
El método Ikigai propone realizar un ejercicio que me encanta, y que nos sirve para afrontar nuestros desafíos más imposibles. Fíjate:
Escribe 3 cosas que has hecho en tu vida, y que te habían parecido «imposibles» de acometer, años atrás.
Por ejemplo:
- Aprender a nadar: esa primera vez que casi te ahogas y piensas, hasta aquí he llegado;). Y después lo consigues. No eres un Michael Phelps, pero te vale.
- Vivir en el extranjero: siempre lo soñaba, pero nunca había pensado que lo pudiese hacer realidad. Pues Escocia e Irlanda me demostraron que sí era posible. ¡Vaya aventuras, por cierto!
- Ser docente de un MBA: siempre imaginé que yo sería el estudiante de un máster y resultó… que me convertí en el profesor.
Es un ejercicio sencillo, pero te ayuda a recordar que eres capaz de lograr grandes cosas. Y no te olvides nunca, parafraseando a Steve Jobs, que: «la sencillez, es la máxima sofisticación«.
Escala la cima de tu monte Fuji, porque algún día, lo verás desde arriba. Estoy seguro de ello.